← Portfolio sin experiencia laboral: proyectos que muestran lo que sabés hacer
Módulo 1: Qué mostrar en un portfolio junior
12 min de lectura · Lección de muestra
Cuando todavía no tuviste un trabajo formal en tecnología, el CV se queda corto: la sección de experiencia está vacía o tiene puestos que no se relacionan con el rol al que postulás. El portfolio es la forma de llenar ese hueco con evidencia. No reemplaza la experiencia, pero le da a quien te evalúa algo concreto para mirar en lugar de tener que creerte. Esta lección explica qué buscan las personas que revisan portfolios junior y qué cosas pesan menos de lo que parece.
Un reclutador que lee el CV de alguien sin experiencia laboral tiene una duda central: ¿esta persona puede hacer el trabajo, o solo terminó un curso? El portfolio responde esa pregunta con hechos. Muestra que pudiste tomar un problema, decidir cómo resolverlo, terminarlo y explicarlo.
Eso es distinto de mostrar que sabés una tecnología. Una lista de herramientas en el CV ("HTML, CSS, JavaScript, React, SQL, Python") no prueba nada: cualquiera puede escribirla. Un proyecto terminado, con su explicación, prueba que usaste esas herramientas para algo y que entendés por qué.
Por eso el portfolio sirve para dos momentos del proceso:
Es habitual que la primera mirada a un portfolio dure pocos minutos. Quien revisa abre el enlace, mira el primer proyecto, quizás un segundo, y decide si vale la pena profundizar. En ese tiempo intenta responder tres preguntas:
Fijate que ninguna de las tres preguntas es "¿qué tan complejo es?". Un proyecto chico, claro y terminado le gana a uno ambicioso que nadie puede correr.
También importa quién revisa. En muchas empresas el primer filtro lo hace una persona de recursos humanos o de selección que no programa. Esa persona mira si el proyecto se entiende, si está prolijo y si se relaciona con el puesto. Después, alguien del equipo técnico abre el código, lee el README y mira cómo está organizado. Tu portfolio tiene que funcionar para los dos lectores.
Estas son las cosas que, en general, hacen que un portfolio junior se destaque:
Y estas son las que suelen jugar en contra:
Imaginá un aviso para un puesto de desarrollo web junior en una empresa que hace sistemas de gestión para comercios. Llegan dos candidatos sin experiencia laboral.
Candidato A tiene doce repositorios públicos: una calculadora, un clon de una plataforma de streaming hecho con un curso en video, una página de recetas, varios ejercicios de un bootcamp y algunos proyectos sin nombre claro. Ninguno tiene README propio. El enlace a la demo del clon devuelve un error.
Candidata B tiene tres proyectos fijados en su perfil. El primero es un sistema de turnos para la peluquería de una amiga, con una demo funcionando, capturas y un README que explica que el problema era que los turnos se perdían en conversaciones de chat. El segundo es un pequeño panel que lee una planilla de ventas y muestra totales por semana. El tercero es una contribución a un proyecto de código abierto donde corrigió un error de la documentación y agregó una validación.
Técnicamente, quizás A sabe tanto como B. Pero B hizo el trabajo de mostrarlo, y además eligió proyectos que se parecen a lo que hace la empresa. Es muy probable que quien revisa le dedique más tiempo a B.
El error más común en portfolios junior es pensar que más proyectos es mejor. La lógica parece razonable: si muestro muchas cosas, demuestro que trabajé mucho. Pero quien revisa no tiene tiempo para abrir doce repositorios. Va a mirar uno o dos, y si justo elige el peor, esa es la impresión que se lleva.
La solución no es borrar todo tu historial, sino elegir qué se ve primero. En GitHub podés fijar hasta seis repositorios en tu perfil; en un sitio personal, decidís el orden. Lo que no está terminado o no representa tu nivel actual puede quedar privado o archivado. En las próximas lecciones vamos a ver cómo hacerlo.
Abrí tu perfil de GitHub, tu sitio personal o la carpeta donde tenés tus proyectos. Mirá todo como si fueras alguien que te evalúa con pocos minutos disponibles. Para cada proyecto, respondé por escrito las tres preguntas de esta lección: qué problema resuelve, si funciona y está terminado, y si se entiende qué hiciste vos y por qué. Marcá con un tilde los que pasan las tres preguntas y con una cruz los que no. No borres nada todavía: esa lista es el punto de partida para la próxima lección.
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