← Tus primeros 90 días en un trabajo nuevo: adaptarte, aprender y mostrar resultados
Módulo 1: Empezar con el pie derecho
12 min de lectura · Lección de muestra
Conseguiste el trabajo. Ahora empieza otra etapa que tiene sus propias reglas: los primeros tres meses. En ese tiempo tu líder y tu equipo se forman una idea de cómo trabajás, y vos te formás una idea de si el lugar es para vos. La buena noticia es que nadie espera que sepas todo desde el primer día. Lo que sí se espera es otra cosa, y conviene tenerlo claro para no exigirte lo que no corresponde ni descuidar lo que sí importa. Esta lección explica qué suelen esperar de una persona nueva y cómo organizar los primeros 90 días en tres etapas.
Empecemos por sacarte presión. En la mayoría de los equipos, de alguien nuevo no se espera que:
Muchas personas nuevas sienten que tienen que demostrar que la contratación fue un acierto en la primera semana. Esa ansiedad lleva a errores: fingir que entendés algo que no entendiste, aceptar tareas sin saber cómo hacerlas o proponer cambios antes de entender por qué las cosas son como son.
Lo que un buen líder espera de alguien nuevo es, sobre todo, una actitud y una curva:
Fijate que casi todo depende de vos y no de cuánto sabías antes de entrar. Eso es una ventaja.
Una forma útil de pensar los primeros tres meses es dividirlos en etapas de unos 30 días. No es una regla exacta; es un mapa para orientarte.
El foco está en entender. Cómo gana dinero o cumple su misión la empresa, qué hace tu equipo, quiénes son las personas clave, qué herramientas se usan y cómo se mide tu trabajo. Tus aportes en esta etapa son pequeños y bien acotados: tareas que te asignan, documentación que leés, preguntas que hacés.
Al final de esta etapa, una buena señal es que puedas explicar con tus palabras qué hace tu equipo y qué se espera de tu puesto.
Empezás a tomar tareas con más autonomía. Ya conocés los procesos básicos y podés detectar algunas mejoras chicas. Es el momento de los primeros resultados visibles, que vemos en la quinta lección del curso.
Una buena señal: tu líder te asigna algo y lo resolvés pidiendo ayuda sólo en lo que de verdad no sabés.
Ya tenés un ritmo. Podés proponer mejoras con fundamento, porque conocés el contexto. Es también el momento de hacer un balance con tu líder: qué salió bien, qué falta y qué objetivos tenés para los meses siguientes.
Una buena señal: hay al menos una o dos cosas concretas que podés mostrar como resultado de tu trabajo.
Las expectativas varían según el contexto:
Si no sabés en qué contexto estás, preguntalo directamente en tu primera reunión con tu líder: «¿Qué esperás de mí en el primer mes? ¿Y a los tres meses?».
Dos personas entran el mismo día como analistas de soporte.
La primera pasa la primera semana leyendo todo lo que encuentra sin preguntar, para no molestar. Cuando le asignan su primer caso, no sabe en qué sistema registrarlo y tarda dos días en resolverlo porque no quiere admitir que no entiende. Su líder sólo se entera cuando el cliente se queja.
La segunda lee la documentación, pero anota las dudas y las lleva a una reunión corta con su líder al final de cada día. Cuando le asignan su primer caso, pregunta dónde se registra, lo resuelve y avisa que terminó. Tardó lo mismo en aprender el sistema, pero su líder sabe en qué está y confía en que va a avisar si se traba.
La diferencia no es el talento: es la comunicación.
El error más frecuente al empezar es intentar impresionar rápido: aceptar todas las tareas, proponer cambios en la primera reunión o trabajar horas de más para parecer comprometido. En la práctica, eso suele generar trabajo mal terminado, propuestas que ignoran el contexto y cansancio. Los primeros días son para entender. Los resultados llegan mejor cuando se apoyan en ese entendimiento.
Escribí en una hoja o en Notion tres columnas: días 1 a 30, días 31 a 60 y días 61 a 90. En cada una, anotá dos o tres cosas que te gustaría lograr: qué querés entender, qué querés poder hacer solo y qué te gustaría mostrar como resultado. Si ya empezaste, llevá esta hoja a tu próxima reunión con tu líder y preguntale si coincide con lo que espera.
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