← Cómo presentar tu trabajo: logros, casos y referencias sin exagerar
Módulo 1: De tareas a logros
12 min de lectura · Lección de muestra
Cuando alguien te pregunta "¿qué hacías en tu último trabajo?", la respuesta más natural es una lista de tareas: "atendía clientes", "llevaba la agenda", "hacía los reportes". Es lo que figura en la descripción del puesto y lo que te pedían cada día. El problema es que esa lista dice qué te encargaban, no qué tan bien lo hacías ni qué cambió gracias a vos. Esta lección te muestra cómo pasar de una cosa a la otra sin exagerar.
Conviene distinguir tres niveles cuando describís tu trabajo:
Las dos primeras son útiles para entender el puesto, pero cualquier persona en ese cargo podría escribirlas. El logro es lo que te diferencia: muestra tu manera de trabajar y deja ver un resultado.
Un logro no tiene que ser algo extraordinario. No hace falta haber duplicado las ventas ni haber ganado un premio. Ordenar un proceso, evitar errores, enseñar a un compañero o resolver un problema recurrente también son logros.
Para escribir un logro de forma clara, usá tres piezas:
Ejemplos:
Tarea: "Carga de pedidos en el sistema."
Logro: "Reorganicé la planilla de carga de pedidos (acción) en una distribuidora con unos 150 pedidos semanales (contexto), lo que redujo los errores de despacho que llegaban como reclamo (resultado)."
Tarea: "Atención en el mostrador de la farmacia."
Logro: "Propuse y armé un registro de pedidos especiales de clientes (acción) en una farmacia de barrio con mucha clientela fija (contexto); los encargos dejaron de perderse y varios clientes volvieron a comprar allí (resultado)."
El orden de las piezas puede variar. En un CV suele quedar mejor acción primero y resultado al final; en una entrevista, a veces conviene empezar por el contexto.
El paso más difícil suele ser el resultado. Muchas personas saben qué hacían, pero nunca se preguntaron qué cambiaba. Estas preguntas ayudan:
Anotá las respuestas sin filtrar. Después vas a elegir cuáles sirven.
En un CV, entre dos y cuatro logros por cada trabajo reciente suelen ser suficientes. Para trabajos más antiguos o cortos, uno alcanza. No hace falta convertir cada tarea en logro: elegí los que más se relacionen con el puesto al que te postulás y los que mejor muestran cómo trabajás.
Si te cuesta elegir, priorizá los logros que:
Algunas expresiones debilitan cualquier logro porque no dicen qué hiciste vos:
No están prohibidas, pero usalas solo si después aclarás tu parte. Compará:
La segunda versión deja claro qué hiciste vos dentro de un trabajo de equipo.
El error opuesto al de quedarse en la lista de tareas es apropiarse de un resultado colectivo. Si el área de ventas creció en un año, eso no es solo tu logro, aunque hayas contribuido. Escribir "aumenté las ventas de la empresa" cuando eras parte de un equipo de diez personas es una exageración que se nota en la entrevista.
La solución es separar tu aporte del resultado general:
Las dos versiones honestas son más creíbles y, además, dicen más sobre vos.
Elegí tu trabajo actual o el último que tuviste (puede ser un trabajo informal, una pasantía o un emprendimiento). Escribí las cinco tareas principales, una por línea. Para cada una, respondé por escrito las preguntas de la sección "Preguntas para encontrar el resultado". Después convertí las tres más interesantes en logros con la fórmula acción + resultado + contexto. Guardalas: las vas a usar en las próximas lecciones.
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