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Módulo 1: Qué medir
13 min de lectura · Lección de muestra
En casi cualquier puesto, tarde o temprano alguien te pregunta "¿cómo viene eso?" y espera una respuesta con números. Puede ser tu jefe, un cliente o un equipo de otra área. La diferencia entre una respuesta que ayuda y una que no está en elegir bien qué medir. En esta lección vemos qué hace que una métrica sea útil, cómo reconocer las métricas de vanidad y cómo definir una métrica para que todos la entiendan igual.
Una métrica es un número que se calcula siempre de la misma forma y que describe algo de tu trabajo o de tu área a lo largo del tiempo. "Tickets resueltos por semana", "pedidos entregados a tiempo", "ventas del mes" son métricas.
Un dato suelto no es una métrica. "Hoy resolví 14 tickets" es un dato. Se convierte en métrica cuando lo medís todas las semanas con la misma definición y lo podés comparar: esta semana contra la anterior, este mes contra el objetivo.
Algunas palabras que vas a escuchar en el trabajo:
Antes de reportar un número, hacele estas cuatro preguntas.
1. ¿Está conectada con un objetivo? Una métrica útil responde una pregunta que le importa a alguien. Si el objetivo del equipo de soporte es que los clientes resuelvan sus problemas rápido, "tiempo hasta la resolución" está conectada; "cantidad de macros creadas en el sistema", probablemente no.
2. ¿Te lleva a hacer algo distinto? La prueba más simple es preguntarte: "si este número sube o baja mucho la semana que viene, ¿qué haría diferente?". Si la respuesta es "nada", la métrica puede ser interesante, pero no es útil para decidir.
3. ¿Se puede comparar? Un número aislado no dice si algo va bien o mal. Necesitás una referencia: el período anterior, un objetivo o otro equipo comparable. "Tuvimos 230 pedidos" no informa mucho; "tuvimos 230 pedidos, contra 200 la semana anterior" ya permite una conversación.
4. ¿Está definida sin ambigüedad? Si dos personas calculan la misma métrica y les da distinto, no sirve. "Clientes activos" puede significar clientes que compraron este mes, clientes con contrato vigente o clientes que entraron a la plataforma en los últimos 30 días. Hay que elegir una definición y escribirla.
Una métrica de vanidad es un número que se ve bien, suele crecer, pero no ayuda a tomar decisiones. Tiene una o varias de estas características:
Ejemplo con números de ejemplo: un equipo de marketing reporta que la página de una campaña tuvo 12.000 visitas, el doble que la anterior. Suena bien. Pero si los formularios completados fueron 60, igual que en la campaña anterior, la tasa de conversión bajó a la mitad: de 1 % (60 de 6.000) a 0,5 % (60 de 12.000). Más gente vio la página, pero la misma cantidad hizo lo que importaba.
Esto no significa que las métricas de actividad o de volumen estén prohibidas. Significa que no conviene reportarlas solas ni como si fueran un logro.
Una forma práctica de ordenar las métricas es pensar en una cadena:
El resultado final llega tarde: una venta puede cerrarse semanas después de la primera llamada. Por eso los equipos también miran los resultados intermedios, que anticipan lo que va a pasar. Si las reuniones concretadas cayeron este mes, es probable que las ventas caigan el mes que viene. Un buen reporte combina una o dos métricas de resultado con alguna que anticipe.
Para que una métrica sea confiable, escribí su definición en una ficha corta. Puede ser una fila en una planilla o un párrafo en un documento compartido:
Escribir la ficha parece burocrático, pero evita discusiones del tipo "a mí me da otro número" y hace que la métrica sobreviva cuando cambia la persona que la calcula.
El error más común es elegir métricas porque el sistema ya las muestra, no porque respondan una pregunta importante. La herramienta de email marketing muestra aperturas, la red social muestra seguidores, el sistema de tickets muestra tickets creados. Son fáciles de reportar, pero muchas veces no son lo que el equipo necesita saber.
Hay un riesgo adicional: cuando una métrica se convierte en objetivo, la gente tiende a optimizar el número en lugar de lo que el número quería reflejar. Si a un equipo de soporte solo se le mide la cantidad de tickets cerrados, puede empezar a cerrarlos rápido sin resolverlos. Por eso conviene acompañar cada métrica de velocidad o volumen con una de calidad, por ejemplo tickets reabiertos o satisfacción del cliente.
Pensá en tu trabajo actual o en el último que tuviste. Si estás buscando empleo, por ejemplo postulando a avisos en EmpleosTech o en LinkedIn, también podés usar tu propia búsqueda como caso.
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